lunes, 5 de mayo de 2008

A favor y en contra del calentamiento global.

¿Es real el calentamiento global o es solo una teoría para despistar incautos? Sobre este tema álgido, viceral y conflictivo han opinado muchos, y algunos no, pero lamentablemente la situación se ha polarizado creando dos grupos. Los que están a favor y los que están en contra. Estos dos grupos se han encargado de librar una batalla campal sin trincheras, ni códigos de guerra donde todo se vale, desde espionaje hasta escupitajos. Los que están a favor, argumentan que los malos hábitos de la gente en cuanto a cuidar la naturaleza se refiere tienen una influencia directamente proporcional al problema antes mencionado e inversamente proporcional si el problema fuera al revés. Los que están en contra, opinan todo lo contrario, típico de cualquier grupo de oposición, (faltos de imaginación). Bajo este parámetro no se ha determinado exáctamente quién tiene y quién no tiene la razón. Para concluir con el conflicto, los que están a favor retaron a un excitante y desafiante duelo de futbolín, a los que están en contra. Recién empezado el partido, el marcador se inclinó por los que están en contra. En un tiro de esquina uno de los jugadores metió un genial gol olímpico, los que están a favor quedaron impávidos, inmóviles, pero más que todo imbéciles. Luego los que están a favor lograron empatar el marcador con una brillante tijera del zaguero izquierdo, que agarró un balón de bolea fuera del área y le pegó como nunca en su vida, porque precisamente nunca le había pegado a un balón. Al minuto 15 se armó una trifulca. Uno de los delanteros del equipo de los que están en contra se enteró que el portero del equipo de los que están a favor, había sostenido relaciones sexuales (y se dice “sostenido”, ya que el coito se realizó mientras ambos dos entrenaban trapecio a 20 metros del piso) con su esposa, osea con la esposa del delantero. Después de algunos empujones, un par de patadas, leves rasguños, uno que otro frentín y ciertas palmadas en los traseros, se reanudó el partido. Al minuto 38 se trabó una de las monedas que hacen salir las pelotas del futbolín y se determinó suspender el encuentro. Después de unos largos y bostezosos 45 minutos terminó el partido. Hubo un empate, o mejor dicho dada la situación perdieron los dos equipos. Los que están a favor y los que están en contra nunca pudieron salir vencedores. Nadie tuvo la absoluta verdad, ni en sus manos, ni en sus bocas, ni en sus corazones. Solo la amarga sensación de la desolación total. Desde ese día se les ve a los dos bandos completamente decepcionados, desilucionados y dormidos, se pasean por los parques del centro de la ciudad mirando hacia el piso como si contaran hormigas.