domingo, 30 de marzo de 2008

Román de sus amores

Desde aquí, desde el lugar donde el diablo olvidó la chaqueta, donde el viento no llega porque le da hueva, y mucho menos la pipa chévere, Tacachico, quiero saludar a Román, por diez años de ininterrumpida carrera de bouncer en bares de la jai. Hagamos un breve repaso sobre la historia de Román, y cómo es que llegó a convertirse en el hombre de éxito que es.

Desde pequeño, el joven Román se afianzó en la portería: primero en la de su casa, donde no dejaba entrar a tíos lejanos, ni a primos segundos. Para esas épocas, los padres de Román al ver el potencial de su querido hijito, se les inflaba el pecho de orgullo y satisfacción. Cargaban con la esperanza que de grande, Romancito, sería un eficiente botones en algún hotel capitalino, pero, no, la vida tenía destinado algo más grande para él.

Román saltó a la fama cuando un empresario de apellido que ni yo y ni ustedes podemos pronunciar, le ofreció un billetito para limpiar los concurridos y meados baños del bar Mario’s (ahora Code), que estaba de moda en esa época, donde todos los fresitas desneuronados movían sus cuerpos sin saber si quiera el nombre de la capital de Belice. Dicho bar estaba ubicado en la ex Zona Rosa, conocida actualmente como la Soya Rosa. Obviamente, el trapeador, y el bayclean no estaban en los planes de Román, él aspiraba mucho más alto, así que tras tomar una honda bocanada de aire, se armó de valor y fue así como su carrera empezó a despegar. Y escaló, hacia lo alto, y escaló, y escaló, y llegó a la puerta del bar (es que los baños estaban en el sótano).

Conforme pasó el tiempo, su perfil estricto y elitista se fue desarrollando demasiado bien. El moverse en los círculos de entretenimiento más altos y superfluos de la sociedad, lo hacía sentir como pez en el agua, como león en su selva, como topo en madriguera, como… ya no se me ocurre otro. En ese tiempo aprovechó para ponerse a la moda y lucir un su “look” fashion, con la cabellera completamente engominada tirada hacia atrás, tal y como un muñequito de Lego.

Román, ha pasado por distintos bares exclusivos como Mario’s, Envy y Stanza. A Bliss le dijo que no, por ser un lugar demasiado cholero, y eso de tener mesas afuera, uf, no, cacaso. Increíblemente en Code fue el lugar donde batió su record: solo dejaba entrar a una de cada seis personas que llegaban al lugar, es más, un día casi no deja entrar al dueño. Y se armó la gorda, pero es que a Román todo se le perdona.

Definitivamente la vida nocturna no sería la misma sin Román, por eso desde aquí, desde Tacachico, te mandamos un gran saludo, hermano. Y esperamos que podás celebrar estos diez años de trayectoria artística en Envy o Stanza, bueno, si te dejan entrar, eso sí.

martes, 25 de marzo de 2008

Choripanes en lo del Rober

Después de casi dos meses de estar en Buenos Aires solo hay una cosa que puedo asegurar: La gotita Magistral si dura 8 semanas y cuidado que más.

lunes, 24 de marzo de 2008

Landing in Tacachico

Hace dos años que vivo aquí en Tacachico. Una calurosa mañana de abril, mi avión (bueno, no era mío, era de Taca) se estrelló contra la cancha de fútbol del pueblo. Ese día todos salieron de sus casas despavoridos y bulliciosos a ver qué había acontecido. Nada, era yo. Había caído como ave rampante sobre un partido de fútbol que estaban jugando los de Tacachico Norte contra los de Tacachico Sur, aburridísimo el encuentro. Luego del gran estruendo que provocó el choque de la nave sobre el terruño, se levantó un gran polvasal y por una de las puertas de lo que quedaba del avión, salió gateando, tosiendo y puteando este susodicho que escribe. Desde ese día quedé varado en este pueblo. No he podido salir, ni tampoco quiero. Y la razón por la que escribo en este blog es porque en Tacachico nunca hay nada que hacer.

Ticucuco

Tamal con salsa parecida a la del pavo.

Jelou

El inicio. Alfa. Cero. Es decir, buenos días. O buenas noches. Sepan que a partir de hoy los Tristes que a veces son Tigres los colmarán con cartas desde donde se encuentran, desde donde cargan con sus existencias. Los Tristes son tres, así como dice el título, y viven en lugares diferentes. Todos son de provincia, eso sí. Escriben las cartas desde Tacachico, Atiquizaya y Jujuy.

Así pues las cosas, advertidos están.

Bay